El impacto del tabaco en la comunidad internacional
Documento de trabajo

La Organización Mundial de la Salud informa que dentro de 25 años las enfermedades relacionadas con el cigarrillo matarán a 8.4 millones de personas al año - más de 3.5 veces el número de personas que mata hoy en día. Gran parte de este incremento ocurrirá en los países en desarrollo donde la industria tabacalera ha estado trabajando arduamente para abrir mercados para promocionar sus productos, especialmente a las mujeres y jóvenes, con el fin de garantizar sus utilidades.

 Las empresas tabacaleras transnacionales hacen propaganda y venden sus productos en formas que han sido prohibidas desde hace tiempo en los Estados Unidos, tales como vender cigarrillos sin advertencias sobre sus efectos a la salud, publicidad en la televisión y vendiendo cigarrillos que tienen un contenido de más elevado de alquitrán. (1) Además, las empresas tabacaleras transnacionales interfieren en las leyes nacionales de salud pública a través de presiones políticas y comerciales para abrir mercados y para promover sus productos bajo el manto de tratados de libre comercio y asistencia económica. Según un estudio realizado por el National Bureau of Economic Research, debido a la competencia de precios y la publicidad, ambos introducidos por las empresas tabacaleras estadounidenses, el consumo de cigarrillos aumentó en casi 10 por ciento en algunos países de Asia.

 Además de los efectos a la salud que tienen las enfermedades relacionadas con el tabaco, la producción del mismo afecta la salud del país ya que agota suficiente tierras en todo el mundo que podrían utilizarse para alimentar a 20 millones de personas y que aumenta el costo de los alimentos debido a la mayor dependencia en alimentos importados. Estos temas se exploran en mayor detalle en el documento titulado “Impacto del tabaco en el medio ambiente”.

 A continuación damos un resumen de una serie de cuatro artículos publicados en el Washington Post, "Big Tobacco's Global Reach" (2), el cual ilustra cómo las empresas tabacaleras transnacionales se han volcado hacia la comunidad internacional para garantizar su crecimiento y utilidades.

 Amenaza de sanciones comerciales: Japón, Corea del Sur, Taiwan y Tailandia
En 1985, la Oficina del Representante de Comercio de los EE.UU. (USTR) descubrió una clave para abrir los mercados extranjeros al tabaco utilizando la Sección 301 del Decreto sobre Comercio de 1974. Bajo dicha sección, el USTR podía poner a los gobiernos sobre aviso que los EE.UU. estaba investigando prácticas injustas de comercio y que si no se resolvía el problema en el curso de un año, Washington invocaría sanciones de represalia.
 

La industria tabacalera de los EE.UU. consideró este hecho como una oportunidad dorada para abrir mercados en Japón, Corea del Sur, Taiwan y Tailandia. Japón tenía tarifas altas y distribución discriminatoria que no permitían la entrada de las marcas estadounidenses; Corea del Sur tenía una ley por la que la venta y compra de cigarrillos extranjeros era un crimen. Taiwan y Tailandia permanecían totalmente cerrados. Cada uno de los gobiernos justificaba la prohibición de cigarrillos extranjeros con razones de salud pública a la vez que fabricaban y vendían cigarrillos a través de monopolios de tabaco controlados por el estado.

  El USTR examinó esta situación y declaró que la salud era simplemente un pretexto y que los gobiernos ejercían prácticas de comercio injustas. Lo que el USTR no tomó en cuenta fue que los cigarrillos producidos por los monopolios controlados por el estado eran caros y de mala calidad. Esto, combinado con muy poca o ninguna publicidad parecía mantener bajo el consumo per capita, salvo en Japón, y que los únicos en fumar eran hombres mayores con dinero.

  Japón fue el primer objetivo y después de un año de incesante presión, el gobierno firmó, en 1986, un acuerdo que permitía la entrada de cigarrillos hechos en EE.UU.. Hoy en día, las marcas importadas representan el 21% del mercado japonés con ventas de más de 7 mil millones de dólares al año. El número de mujeres que fuman es más alto que nunca. Sólo fueron necesarias seis semanas para obligar al gobierno de Taiwan a reducir sus barreras sobre la importación de cerveza, vino y cigarrillos.

Luego siguió Corea del Sur. Pocos meses antes que se abriera el caso de la Sección 301 en que el USTR dio al "acceso justo"el significado que incluía el derecho a hacer publicidad, en el país se había promulgado leyes que prohibían anuncios de cigarrillos. En 1988, el gobierno coreano acordó abrir sus puertas a las marcas estadounidenses permitiendo carteles de cigarrillos y promociones en tiendas, anuncios de cigarrillos en revistas, y patrocinios por tabacaleras. Al cabo de un año, las tabacaleras estadounidenses contaban con un 6% del mercado.

  La industria no tuvo éxito en Tailandia. Los funcionarios de salud tailandeses pudieron presentar su caso sobre la Sección 301 ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). En 1990 la OMC concluyó que la prohibición existente en Tailandia contra los cigarrillos importados era una violación definitiva del Artículo XI del Tratado General de Tarifas y Comercio (GATT). Sin embargo, el panel indicó que Tailandia podría restringir la venta y publicidad de cigarrillos tanto para marcas nacionales como extranjeras. En la actualidad, Tailandia cuenta con las leyes más estrictas del mundo en contra del cigarrillo y los cigarrillos importados sólo representan el 3% del mercado.

La industria tabacalera fue la gran ganadora en estas batallas. El National Bureau of Economic Research calcula que las ventas de cigarrillos estadounidenses fueron 600 veces más elevadas en los países mencionados en 1991 de lo que hubieran sido sin la intervención de los Estados Unidos.

  El surgimiento del capitalismo: Europa oriental y Rusia soviética:
Las empresas tabacaleras transnacionales no están utilizando la oficina del USTR para lograr ingresar en Europa oriental ni en las repúblicas de la antigua Unión Soviética, sino que por el contrario están utilizando la "industria tabacalera como fuerza poderosa para mejorar el bienestar económico y social de esta parte del mundo".

  Philip Morris, RJ Reynolds y Reemtsma, el conglomerado tabacalero alemán, son ahora propietarios del 75% de la capacidad de manufactura de tabaco en Ucrania. Las empresas lanzaron campañas publicitarias que pronto fueron prohibidas cuando el movimiento en contra del cigarrillo presionó al gobierno para que promulgara una prohibición contra los anuncios de cigarrillos. En lugar de buscar el apoyo del USTR o la OMC, la industria virtió dinero en una campaña de presión que utilizó tácticas tales como firmar un código voluntario sobre conducta publicitaria y una campaña informativa que declaraba que la economía perdería $400 millones en los siguientes cinco años si la prohibición seguía su curso. La campaña tuvo éxito y se anuló la prohibición abriendo camino para que el hombre Malboro se paseara por las calles de Kiev una vez más.

  China: la última frontera
La Corporación Nacional Tabacalera de China, que produce 1,7 cien mil millones al año para los 350 millones de consumidores de cigarrillos, quiere utilizar la tecnología avanzada y las estrategias de comercialización de las empresas tabacaleras transnacionales. En 1992, China acordó eliminar las tarifas y demás barreras a los cigarrillos estadounidenses, pero no ha cumplido con el acuerdo. Las empresas tabacaleras no han solicitado al USTR que intervenga en su nombre, por el contrario, están siendo pacientes en espera que China se una a la OMC. Para lograrlo, el país tendrá que abrir significativamente sus mercados a productos extranjeros tales como el tabaco.

Fuentes:

1. US Tobacco Export to the Third World: Third World War, McKay, J., Journal of the National Cancer Institute Monograph, 12:25-28, 1992

2. Big Tobacco's Global Reach, Four Part Series, Frankal, G., Washington Post, November 17-20, 1996, pg AO1


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